Lo ideal es considerar la chimenea desde las primeras etapas del proyecto, no dejarla para el final. Dependiendo del modelo, puede ser necesario planear con anticipación aspectos como el gas, conexiones eléctricas, sistemas de ventilación, refuerzos estructurales o las dimensiones específicas del nicho donde se instalará. Sin embargo, no todas las chimeneas requieren la misma preparación. Existen modelos que necesitan una planificación más detallada durante la obra, mientras que otros permiten construir el nicho previamente y realizar la instalación del equipo en una etapa posterior de forma más sencilla.
Por eso, la mejor recomendación es definir el modelo desde el inicio del proyecto. Esto permite planear todos los requerimientos técnicos y evitar modificaciones ya terminados los acabados. Involucrar al proveedor de la chimenea durante la etapa de diseño ayuda a garantizar una instalación segura, funcional y perfectamente integrada al espacio.